Estas son las cualidades que debe tener todo buen líder

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La palanca más importante para conseguir el cambio que requieren las empresas en la era de la digitalización es la visión de liderazgo, los lideres con las competencias necesarias que serán los protagonistas de transformar su modelo de negocio. El objetivo de un buen líder es conseguir que el equipo trabaje de manera efectiva, tanto individualmente como grupal. 

Su figura es clave y en ocasiones esta tarea se convierte en un auténtico reto: el equipo está formado por personas heterogéneas, con intereses propios y conocimientos diferenciados. Por ello, el líder debe desarrollar al colaborador, apoyándole en el uso de todo su potencial y creatividad, estimulando su sentimiento de pertenencia.

Todo esto lo pude constatar el último año y medio, que tuve la oportunidad de compartir el gran reto que supone la Transformación Digital de Talento a través de conversatorios promovidos por Softland, que tienen el objetivo de ayudar y evolucionar los Recursos Humanos.

¿Cuáles son esas competencias que debe tener un buen líder?

Revisando algunos estudios elaboradores por los grandes pensadores les comparto las cualidades más destacadas: ComunicaciónGran parte del trabajo de un directivo es saber transmitir la estrategia de la compañía tanto a nivel interno como externo, por lo que debe ser claro y conciso, asegurando así que el mensaje que quiere transmitir se entienda correctamente. Por otra parte, este flujo de información no puede ser unilateral ya que los buenos jefes siempre tienen que estar dispuestos a escuchar las preocupaciones y sugerencias de sus empleados. La clave es comunicar con transparencia, de manera clara y concisa. La escucha activa implica observar y preguntar, flexibilidad y confianza, apertura y firmeza. Reunir todas sus aportaciones y llevarlas a la práctica. Cuando hay una escucha activa en el equipo, los integrantes entienden y comprenden mejor la razón de su trabajo. 

Predicar con el ejemplo (Dar ejemplo), Albert Einstein dijo que “el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, es la única” y, esta frase, cobra especial sentido cuando se habla de la relación entre un líder y su equipo. Debe ser el primero en trabajar duro, en tomar las responsabilidades que amparan su posición y, a su vez, hacerlo con honestidad, ética y autenticidad. 

Puede verse como la capacidad de entregar responsabilidad y delegar tareas, elevando el empoderamiento; el comportamiento de los líderes definirá la cultura organizacional. Motivar e inspirarUn buen líder es aquel capaz de motivar e inspirar a otros, además de fomentar su entusiasmo por el trabajo o proyectos que se están realizando. Un colaborar motivado es una persona feliz. 

La consecución de los objetivos del equipo y de la compañía son elementos esenciales para mantener un buen ambiente laboral. Reconocer y fomentar el potencialUn buen líder debe ser capaz de reconocer las aptitudes y habilidades especiales de las personas que conforman su equipo y, lo que es más importante, saber cómo encaminarlas para el beneficio de la empresa. Cuando una persona destaca, su responsable debe alentarlo para que siga motivado y pueda seguir desarrollando su talento. Tolerar los erroresNadie es perfecto.

Las personas pueden cometer equivocaciones de vez en cuanto. Por este motivo, un buen líder debe contar con la suficiente capacidad de reacción para solucionar el problema y afrontar la situación. Una empresa con alta capacidad de innovación deber tomar riesgos y atreverse a accionar actividades diferentes para obtener diferenciales. Establecer metas y expectativas.

Una persona que se dirige hacia una meta clara y fija se aplicará con mayor determinación porque sabe lo que se espera de él. Por eso, se vuelve imprescindible que un líder les trasmita a sus equipos cuál es la misión, la visión y la estrategia. Establecer objetivos, con unos plazos de entrega, claros y realistas, son los que finalmente obtendrán buenos resultados. La velocidad, la agilidad y el “hambre” con llegar a la meta son ingredientes necesarios para la supervivencia y el crecimiento. 

Inteligencia emocionalLa inteligencia emocional es un factor clave y está relacionada con percibir las necesidades del equipo, entender las emociones de sus miembros (así como sus fortalezas, limitaciones y potencial) y canalizarlas en favor del proyecto y la organización.

Por Teresa MoralesDirectora de Soluciones HCM Softland

Dieciséis maneras de enfrentarte a la cultura de la violación

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“Con los hombres ya se sabe…”.

“Estaba borracha”.

“Las mujeres dicen ‘no’ cuando quieren decir ‘sí’”.

 

La cultura de la violación es omnipresente. Está grabada en nuestra forma de pensar, de hablar y de movernos por el mundo. Y aunque los contextos pueden diferir, la cultura de la violación siempre está arraigada en un conjunto de creencias, poder y control patriarcales.

La cultura de la violación se da en entornos sociales que permiten que se normalice y justifique la violencia sexual, y en estos entornos se alimenta de las persistentes desigualdades de género y las actitudes sobre el género y la sexualidad. Poner nombre a la cultura de la violación es el primer paso para desterrarla.

Cada día tenemos la oportunidad de examinar nuestros comportamientos y creencias en busca de los sesgos que permiten que siga existiendo la cultura de la violación. Desde nuestra actitud acerca de las identidades de género hasta las políticas que apoyamos en nuestras comunidades, todo el mundo puede tomar medidas para luchar contra la cultura de la violación.

He aquí 16 maneras en las que puedes contribuir:

1. Crear una cultura del consentimiento convencido.

El consentimiento dado libremente es imprescindible, en todo momento. En lugar de oír un “no”, asegúrate de oír un “sí” activo, que haya sido expresado por todas las personas involucradas. Integra el consentimiento convencido en tu vida y habla de él.

2. Denunciar las causas profundas.

Permitimos que continúe la cultura de la violación cuando aceptamos una masculinidad en la que la violencia y la dominación están asociadas a conceptos como “fuerte” y “masculino”, y cuando a las mujeres y las niñas se las valora menos.

También la amparamos cuando se culpa a las víctimas: una actitud que sugiere que es la víctima y no el agresor quien es responsable de un ataque.

Cuando se habla de casos de violencia sexual, la sobriedad, la vestimenta y la sexualidad de la víctima son irrelevantes. En lugar de ello hay que cuestionar la idea de que los hombres y los niños deben obtener el poder mediante la violencia y cuestionar la noción del sexo como un derecho.

3. Redefinir la masculinidad.

Redefining masculinity

Credit: Hanna Barczyk

Piensa de manera crítica qué significa la masculinidad para ti, y cómo la representas. La autorreflexión, las conversaciones en la comunidad y la expresión artística son sólo algunas de las herramientas de las que disponen hombres y niños (así como mujeres y niñas) para examinar y redefinir la masculinidad según principios feministas.

4. Dejar de culpar a las víctimas.

Debido a que el lenguaje está profundamente arraigado en la cultura, podemos llegar a olvidar que las palabras y frases que utilizamos cada día dan forma a nuestra realidad.

Las creencias que fomentan la violación están grabadas en nuestro idioma: “Iba vestida como una puta. Lo estaba pidiendo”.

Forman parte de la letra de canciones conocidas: “Sé que lo quieres”.

En la cultura popular y en los medios de comunicación se ha normalizado el hecho de cosificar e insultar a las mujeres.

Puedes optar por dejar de lado el lenguaje y las letras que culpan a las víctimas, cosifican a las mujeres y excusan el acoso sexual. Cómo viste una mujer, qué y cuánto ha bebido y dónde se encontraba en un momento determinado no son invitaciones para violarla.

5. Mostrar tolerancia cero.

Aplica políticas de tolerancia cero ante la violencia y el acoso sexual en los espacios donde vives, trabajas y te diviertes. Las y los dirigentes deben dejar claro su compromiso con una política de tolerancia cero e insistir en que esta se debe aplicar cada día.

Como punto de partida, echa un vistazo a lo que puedes hacer para erradicar el acoso en el lugar de trabajo.

6. Profundizar en lo que significa la cultura de la violación.

La cultura de la violación ha adoptado muchas formas en todas las épocas y contextos. Es importante reconocer que la cultura de la violación va más allá de la idea limitada de una agresión de un hombre a una mujer mientras esta camina sola por la noche.

Por ejemplo, la cultura de la violación abarca una amplia variedad de prácticas nocivas que restan autonomía y derechos a las mujeres y las niñas, tales como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.

Conoce los factores que sustentan la cultura de la violación y los mitos que la rodean.

Si bien prácticamente todo el mundo coincide en que la violación es algo detestable, la violencia sexual y el acoso sexual se normalizan y trivializan con palabras, acciones e inacciones que nos arrastran peligrosamente hacia la cultura de la violación.

7. Adoptar un enfoque interseccional.

Intersectional approach

Credit: Hanna Barczyk

La cultura de la violación afecta a toda la población, independientemente de la identidad de género, la sexualidad, el nivel económico, la raza, la religión o la edad. Erradicarla significa desterrar definiciones restrictivas del género y de la sexualidad que limitan el derecho de una persona a definirse y a expresarse.

Ciertas características como la orientación sexual, el grado de discapacidad o la etnia, y algunos factores contextuales, aumentan la vulnerabilidad de la mujer ante la violencia. Las personas LGBTQI pueden ser objeto de una “violación correctiva”, en la cual el autor pretende obligar a la víctima a ajustarse a estereotipos de género y sexuales. Durante las crisis humanitarias, la frecuente discriminación contra mujeres y niñas exacerba a menudo la violencia sexual.

Gulzada Serzhan es miembro activo de Feminista, una iniciativa feminista de Kazajstán que protege y defiende los derechos de los miembros de la comunidad LGBTQI. Mientras trabajaba como directora de proyectos de TI, un compañero empezó a acosarla sexualmente en sus viajes de negocios. Cuando ella le dijo que era lesbiana, el acoso se intensificó.

“Creía que podía ‘corregirme’”, dice Serzhan. “Me dijo que necesitaba un hombre fuerte… En Kazajstán, la sociedad acepta y valora a los hombres que se comportan de manera despiadada y violenta. Se considera normal que los hombres hagan insinuaciones sexuales a las mujeres”.

“Si eres invisible en la vida diaria, tus necesidades no serán tenidas en cuenta —y mucho menos atendidas— en una situación de crisis”, explica Matcha Phorn-in, que trabaja gestionando las necesidades concretas de las personas LGBTIA en situaciones de crisis.

8. Conocer la historia de la cultura de la violación.

A lo largo de la historia, la violación ha sido utilizada como arma de guerra y opresión. Se ha utilizado para degradar a las mujeres y a sus comunidades, y en la limpieza étnica y el genocidio.

Esta es una cuestión que merece un estudio profundo. Puedes empezar por aprender acerca del uso de la violencia sexual durante conflictos pasados y recientes, como el de la República Democrática del Congo, la guerra civil de Guatemala o el conflicto de Kosovo.

9. Invertir en las mujeres.

Haz donaciones a organizaciones que ayudan a las mujeres, amplifica sus voces, apoya a las sobrevivientes, y promueve la aceptación de todas las identidades de género y sexualidades.

ONU Mujeres trabaja para poner fin a la violencia contra las mujeres, ayudar a las sobrevivientes, y asegurar la igualdad de derechos para las mujeres y las niñas de todo el mundo. Dona ahora en https://donate.unwomen.org/en/16days.

10. Escuchar a las sobrevivientes.

listen to survivors

Credit: Hanna Barczyk

En la época de #MeToo, #TimesUp, #NiUnaMenos, #BalanceTonPorc y otros movimientos en línea, las sobrevivientes de la violencia son más visibles que nunca.

Escucha sus experiencias, lee los relatos de las sobrevivientes y activistas de todo el mundo, y sigue las etiquetas #pintaelmundodenaranja y #GeneraciónIgualdad en las redes sociales.

No digas “¿por qué no se fue de allí?”.

Di: “Te escuchamos. Te vemos. Te creemos”.

11. No reírse de la violación.

La violación nunca es un chiste. Los chistes sobre la violación legitiman la violencia sexual, haciendo más difícil que las víctimas puedan denunciar que no se ha contado con su consentimiento.

El humor que normaliza y justifica la violencia sexual no es aceptable. Recházalo.

12. Implicarse.

La cultura de la violación se sostiene en la ausencia o la falta de aplicación de leyes sobre violencia contra las mujeres y leyes discriminatorias sobre la propiedad privada, el matrimonio, el divorcio y la custodia de hijas e hijos.

Consulta la Base de datos mundial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas para ver qué está haciendo tu país para proteger a las mujeres y las niñas. Exige a tus representantes políticos que garanticen la aplicación de leyes que promueven la igualdad de género.

13. Poner fin a la impunidad.

end impunity

Credit: Hanna Barczyk

Para poner fin a la cultura de la violación, los agresores deben rendir cuentas. Con el enjuiciamiento de los casos de violencia sexual, se reconocen estos actos como crímenes y se lanza un firme mensaje de tolerancia cero.

Dondequiera que veas un retroceso en cuanto a las consecuencias legales para los agresores, lucha por la justicia y la rendición de cuentas.

14. Ser un testigo activo.

Una de cada tres mujeres en todo el mundo sufre maltrato. La violencia contra las mujeres es sorprendentemente habitual y, en ocasiones, podemos presenciar comportamientos no consensuados o violentos. Si intervienes como testigo activo indicas al agresor que su comportamiento es inaceptable, y puedes ayudar a proteger a alguien.

En primer lugar, valora la situación para determinar qué tipo de ayuda, en su caso, podría ser apropiada. Puedes ayudar a la víctima del acoso sexual preguntándole cómo está o si necesita ayuda, documentando el incidente, creando distracciones para calmar la situación, o dirigiéndote de forma breve y clara al agresor, diciendo “me incomoda lo que estás haciendo”.

Lee cómo puedes llegar a ser un testigo activo, y recibe capacitación sobre cómo intervenir como testigo auspiciada por tu universidad, ayuntamiento o una ONG local.

15. Educar a la próxima generación.

Está en nuestras manos inspirar a futuras y futuros feministas del mundo. Desafía los estereotipos de género e ideales violentos a los que se enfrentan niñas y niños en los medios de comunicación, en la calle y en la escuela. Explica a tus hijas e hijos que su familia es un espacio seguro donde pueden expresarse tal y como son. Respalda sus decisiones y explícales la importancia del consentimiento a una edad temprana.

¿Necesitas material para inspirarte? He aquí 12 libros feministas que todo el mundo debería leer.

16. Iniciar la conversación, o unirse a ella.

Habla con familiares y amistades acerca de cómo puedes colaborar para poner fin a la cultura de la violación en tu comunidad.

Ya sea organizando un club de debate para interpretar el significado de la masculinidad, recaudando fondos para una organización a favor de los derechos de las mujeres, o uniendo fuerzas para protestar contra decisiones y políticas que amparan la violación, todas y todos somos necesarios para hacer frente a la cultura de la violación.

Únete al debate en línea ahora mismo siguiendo las etiquetas #pintaelmundodenaranja y #GeneraciónIgualdad.

Fuente: https://www.unwomen.org/

Realizado diálogo internacional Justicia y Género

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El Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) y el Comité Nacional Contra la Violencia en la Mujer (CONVIMU) realizó este martes 28 de agosto un Dialogo Internacional Justicia y Género en el que se busca brindar lineamientos prácticos y neutrales a los operadores de justicia, incorporando la perspectiva de género en las decisiones judiciales y cumplir con la obligación de administrar justicia imparcial, que proteja, garantice y respete los derechos de la mujer, además de contribuir a la transformación de las estructuras de discriminación y violencia contra ellas. Read more

Puede que seas heteroflexible y ni siquiera lo sepas

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Como todo en la vida, las etiquetas que tendemos a utilizar tienen su parte positiva y negativa. Nos ayudan a catalogar los sentimientos, las orientaciones, los géneros y todos aquellos aspectos de nuestra vida sexual y social para que los demás, y uno mismo, sepan a qué atenerse. Pero también se pierde la fluidez y la autenticidad de ser uno mismo, sin catalogaciones ni clasificaciones. En los últimos años, han nacido nuevas etiquetas y nuevas orientaciones, que quizás antes ya existían pero que nadie se había parado a reflexionar. Entre ellas está la heteroflexibilidad. Read more

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