Opinión

Vencer o morir

La nación panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija de un parto difícil, doloroso y traumático, la personalidad es sumativa y aluvional.

   Somos una identidad múltiple, a lo largo de nuestro acontecer cada etnia y cultura nos aportan sus diferencias, pero el convivir social hace de nosotros una nación multicolor, multilingüe y pluricultural.

   Somos heterogéneos y complejos, tenemos múltiples herencias, somos distintas patrias en una, somos el producto de un activo proceso de interfecundación cultural. El aporte de lo diferente es lo que nos da singularidad.

     Somos la síntesis de un fascinante periplo que se inicia desde hace más de quinientos años.

   Somos la nación más antigua de la América continental, desde Alaska a la Patagonia tenemos un sentido de pertenencia con continuidad emocional que se fundamenta en afinidades culturales y espirituales.

     Panamá es tierra de ambigüedades, de metáforas exóticas, somos hijos del conflicto y la contradicción, somos seres paradójicos.

   Las águilas imperiales tratan de someternos pero nuestra determinación por la libertad y la independencia marcan nuestro devenir existencial. El pasado lo asumimos sin exclusiones sin temores ni vergüenzas, siempre cuestionamos críticamente la presencia de las águilas imperiales en nuestro territorio.

   Nuestra historia es el aprendizaje del infortunio y nunca permitimos que nos venza el dolor ni el odio. Panamá cicatriza sus heridas con nuevas esperanzas.

     Autenticidad y Dignidad son las constantes esenciales de la Nación Panameña. Y ese ser colectivo entra en colisión con el Coloso del Norte en 1903 cuando se da el Acto Separatista de Colombia.

     El siglo XIX confronta dos fuerzas históricas que definen el rumbo nacional. Panamá en l82l se independiza de España y voluntariamente se une al sueño de Simón Bolívar de

la Patria Grande, la Gran Colombia. Fenecido ese proyecto de solidaridad de la América Criolla, Panamá en distintos movimientos autonomistas y separatistas, manifiesta la indeclinable voluntad de romper los vínculos con Nueva Granada o Colombia.

   Los actos separatistas de l830 y 1831 con José Domingo Espinar y Juan Eligio Alzuru son los primeros. Tomás Herrera en 1840, declara el Estado Libre del Istmo; así nace la primera república de Panamá.

El Estado Federal se desarrolla de 1855 a l885, creación de Justo Arosemena. En l861, el Convenio de Colón con Santiago de la Guardia reclama nuestros derechos federalistas.

     La Guerra de los Mil Días de 1899 a 1902 plantea la actitud inequívoca de los panameños de seguir nuestro propio sendero, Belisario Porras y Victoriano Lorenzo Lorenzo representan ese sentir nacional.

     El Coloso del Norte con el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, aplica la política del Gran Garrote y la Diplomacia del Dólar. El expansionismo los hace apoderarse de los vastos territorios mexicanos de Texas a la California, conquistan Cuba, Puerto Rico, Las Filipinas, Guam y Hawai, el dominio estratégico se extiende en todo el Caribe y el Pacífico Norte. La Lousiana, Alaska y la Florida ya los habían adquirido.

   El imperio de Washington en l846 asume el control del Istmo de Panamá cuando Nueva Granada a través del Tratado Mallarino-Bidlack cede su soberanía, para impedir los movimientos separatistas de los panameños.

    USA interviene once veces en Panamá durante el siglo XIX. El imperio de Wall Street para completar su rompecabezas geopolítico y dar el jaque mate solo les falta el control absoluto del Istmo de Panamá y hacer el Canal que tanto ambicionan.

     1903 es la encrucijada entre el poder expansionista y la determinación separatista de los panameños, coinciden dos fuerzas antagónicas. El Coloso del Norte nos impone un Tratado oneroso, injusto y cruel: el Panamá Cede o Hay-Bunau Varilla.

   Milan Kundera en uno de sus libros comenta una situación que se aplica a nuestro país, “esas implacables fuerzas de la Historia que atentan contra la libertad, acaban por reconocérsela” Y eso ocurre el 3l de diciembre de l999 cuando ante la perpetuidad, los panameños le ponemos término con nuestros héroes y mártires. La perpetuidad solo duró 97 años. La épica de la Soberanía vence al Coloso del Norte.

 

Hay épocas, hombres y acontecimientos

de los cuales, solo la historia puede

emitir un juicio definitivo.”

Tito Livio

“Para juzgar las revoluciones y sus actores

es menester observarlos muy de cerca

y juzgarlos muy de lejos.”

Simón Bolívar.

 

     1903 es la confluencia entre intereses tan dispares: Panamá lucha por su soberanía como Estado independiente de Colombia, USA quiere su canal, Bunau Varillla intenta recuperar parte de la inversión francesa en el fallido canal y los colombianos negocian La Venta del Istmo denunciada por Belisario Porras.

   El Acto Separatista tiene la participación decisiva del General Esteban Huertas apoyado por las fuerzas populares y sobre todo por los liberales dirigidos por el General Domingo Díaz.

La Patria es el lugar donde se ríe, llora y se suda, la patria está allí donde están los afectos y lealtades. Esteban Huertas en esos momentos críticos, de incertidumbre, proclama su adhesión a Panamá con su consigna de Vencer o Morir. La esposa de Huertas es panameña, está encinta. Esteban llega a Panamá a los 14 años, todos sus amigos están aquí, Ricardo Miró es su secretario privado.

     Panamá, como república, le corresponde hacerle un justo reconocimiento al General Esteban Huertas y al General Domingo Díaz.

La reedición de sus Memorias publicadas, originalmente, en l959, es una iniciativa del Dr. Temístocles Díaz, un estudioso de la historia nacional. Los investigadores, sociólogos y amantes de la verdad republicana les toca indagar con objetividad y honestidad las fuentes bibliográficas consultadas.

     Jorge Thomas “Con ardientes fulgores de gloria”, rescata el protagonismo de Manuel Amador Guerrero y José Agustín Arango durante el acto separatista de l903, falta solo en ese péndulo de justicia destacar también la acción del General Esteban Huertas y del General Domingo Díaz.

     La segunda edición corregida y aumentada de Memorias y Bosquejo Biográfico del General Esteban Huertas, publicado por el Círculo de Lectura de la USMA, tiene ese propósito de rescatar la   historia silenciada.

Referencia bibliográfica: Huertas, Esteban. Memorias y Bosquejo biográfico del General Esteban Huertas/Panamá: Círculo de Lectura de la USMA. 2ª.ed. 2002. 331p. il.

 

Ricardo Arturo Ríos Torres

Panamá, noviembre de 2018.

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