Darién y el crimen ecológico

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Teodoro E. Méndez en Darién. Imagen y proyecciones hace un análisis exhaustivo sobre el mayor humedal del Darién y uno de los más importantes del continente americano.

Matusaragatí es el mayor anegadizo del Darién, un mar de malezas, la vida vegetal y animal es pródiga. Las intervenciones que afectan la ecología son de los grupos madereros, las actividades agrícolas de los indígenas como de empresarios colombianos, la caza y la pesca sin control, la presencia de los colonos chiricanos en Río Iglesias y la quema de herbazales.

La tala de árboles y las actividades agrícolas deben prohibirse de inmediato. La creación de un organismo local que conserve y desarrolle científicamente la región y que tenga el apoyo de entidades internacionales es urgente.

La Laguna de Matusaragatí tiene valores educativos, patrióticos, científicos, turísticos, recreativos, económicos, ecológicos y de salud.

El humedal de Darién es el cuarto más importante de          América Latina con 49,249 hectáreas, localizado cerca de la comunidad de Aguas Calientes, El Lirio, Aruza y Los Mellos en el corregimiento de Río Iglesias, la influencia llega hasta Yaviza en el distrito de Pinogana.

Matusaragatí se ubica en la ecoregión de los bosques húmedos del Chocó-Darién. Los ríos Iglesias y Aruza alimentan el humedal. El bosque es inundable; abundan los saínos, jaguares, lagartos, puercos de monte y otras especies. Las aves migratorias tienen allí su asiento. El área es crucial para el desovadero de millones de crustáceos (camarones) y otras especies marinas.

El humedal es un bien público. La humanidad y la vida sin humedales nunca existirían.

La ganadería extensiva, los cultivos degradables y la tala de su vegetación afectan el hábitat. Los cultivos de arroz con el uso de algunos tóxicos afectan los suelos y aguas. Los colombianos titulan grandes extensiones de manera irregular tienen el aval de burócratas corruptos y de un Ministerio de Ambiente irresponsable.

La Alianza por un mejor Darién denuncia el crimen ecológico el cual atenta contra la biodiversidad de una región tan estratégica para Panamá.

La especulación y el lucro sin coordenadas ponen en peligro el entorno vital del medio geográfico.

Ligia Arreaga es ambientalista, colaboraba diariamente en el noticiero del mediodía en RPC radio, denunciaba el crimen ecológico en el Darién; en especial la tala masiva de los bosques primarios y sobre todo la devastación del humedal de Matusaragatí. Los empresarios colombianos, la amenazan de muerte por las constantes denuncias. Los ambientalistas son asesinados en Brasil, Colombia y Honduras. Los intereses creados y la corrupción estatal llevan a Ligia Arreaga a la indefensión.

Ligia Arreaga sale de Panamá protegida por organismos internacionales, el caso es prueba evidente del deterioro del poder judicial panameño y del ministerio de Seguridad. En Internet, sobre todo en Google hay amplia información de la amenaza. La Prensa, reiteradamente, se hace eco de la peligrosa situación que incide en la imagen internacional de Panamá.

¡Salvemos a Darién del crimen ecológico!

Panamá, agosto de 2018.

Por Ricardo Arturo Ríos Torres

Foto: Humedal Matusagaratí

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